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Los autos más exitosos de Renault en Fórmula 1

Por Eduardo OlmosJulio 15, 2017

Fue el 16 de julio de 1977 cuando Renault, mientras revivía su participación en las competencias de Grand Prix, ingresó a la Fórmula 1, marcando un nuevo capítulo en la historia del deporte.

Después de los éxitos que la marca francesa cosechó desde finales del siglo XIX en eventos como la famosa Carrera París-Viena de 1905, disciplinas como el rallismo y el endurance, además de fortalecer la reputación de nombres como Gordini y Alpine, la creación de Renault Sport fue la “punta de lanza” para iniciar su paso en la Máxima Categoría, que hasta hoy colaboró en 11 Campeonatos de Pilotos, en calidad de motorista y constructora.

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A continuación, te presentamos los cinco autos de carreras que le otorgaron a la organización un status respetable que tienen en la Máxima Categoría, mismo que han querido reclamar desde 2016 con su regreso a plenitud en el Mundial.

EL PRIMER PRODUCTO

Dos años de trabajo en su fábrica de Viry-Châtillon fueron claves para preparar el modelo RS01, cuyo atractivo principal fue, a su vez, una de las revoluciones del deporte para los 80, 90 y la actualidad: un motor con turbocargador.

Jean-Pierre Jabouille fue el encargado de inscribirse en cinco Grandes Premios, siendo Silverstone, el 16 de julio de 1977, la fecha de su debut oficial. Como era de esperarse en tecnologías en desarrollo, se retiró del evento, situación que se repitió en la mayoría de sus participaciones de 1978. De un día a otro, la causa podía radicar en el turbo, en el alternador o en la parte mecánica del propulsor.

Jabouille no solo condujo esta máquina, sino también fue el principal desarrollador del mismo, cuestión que no volvió a ocurrir en F1 desde entonces.

Jabouille no solo condujo esta máquina, sino también fue el principal desarrollador del mismo, cuestión que no volvió a ocurrir en F1 desde entonces.

EL PRIMER GANADOR

Así fue como en Viry se continuó con el trabajo para mejorar el aspecto técnico de sus monoplazas, por lo que tras el descubrimiento del “efecto suelo”, se presentó el Renault RS10, equipado con transmisión de seis cambios y un motor V6 de 1.5 litros, con doble turbo. La velocidad se convirtió en fortaleza, lo que se reflejó con las cinco pole positions que acumuló en 15 fechas.

Este bólido solo corrió en el Mundial de 1979, dominado por Ferrari, Williams y Ligier; sin embargo, la historia se escribió el 1 de julio cuando Jabouille ganó el Gran Premio de Francia, en Dijon-Prenois, aunque muchos recuerdan que su nuevo coequipero, René Arnoux, protagonizó una épica batalla contra Gilles Villeneuve.

Esta máquina quedó en la historia como la primera con un motor turbocargado en ganar una carrera de Grand Prix.

Esta máquina quedó en la historia como la primera con un motor turbocargado en ganar una carrera de Grand Prix.

CERCA DE LA CÚSPIDE

Mientras la Fórmula 1 contemplaba el ascenso de un novato llamado Alain Prost, la escudería francesa no descansó en la búsqueda de tecnología moderna porque, naturalmente, sus rivales adoptaron rápidamente el uso del turbo.

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Tras el paso del RE20, llegó el RE30, que si bien encabezó el ranking de victorias a lado de McLaren, no fueron capaces de proclamar el Campeonato Mundial de 1982, ya sea por la mala suerte ante los eventos anticlimáticos de aquel año, además de la pobre fiabilidad que características como un nuevo inyector electrónico y el incremento en el caballaje generaron.

Entre Prost y Arnoux totalizaron cuatro victorias y 10 pole positions a lo largo de esa campaña; desde su aparición, a mediados de 1981, hasta el arranque de 1983, sus tres versiones ganaron en siete ocasiones y largaron en primer lugar en 16 oportunidades, lo que lo hizo la creación más exitosa de Renault en esta primera etapa.

La segunda generación del RS30, con alcance de casi 600 hp, fue la que más se acercó al Título Mundial de 1982.

La segunda generación del RS30, con alcance de casi 600 hp, fue la que más se acercó al Título Mundial de 1982.

LA LLEGADA A LA GLORIA

La década de los 80 transcurrió en medio de una lucha en la que los equipos probaron quién tenía el vehículo más superior, en términos de mecánica y aerodinámica, junto con el motor más desarrollado, que podía exceder los 1000 hp; sin embargo, todos aventajaron a Renault, que dejó el Campeonato de Constructores para producir propulsores durante el resto del siglo. Los V10 serían los que dominarían los 90.

Sus alianzas con Williams y Benetton produjeron cinco títulos de pilotos en seis años, llevando a la inmortalidad a Mansell, Prost, Schumacher, Hill y Villeneuve. Así, en 2001 compraron a la compañía británica, se establecieron en Enstone y, simultáneamente, incrementaron su actividad en Viry.

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Fue hasta 2003 que regresaron a la senda del triunfo, de la mano del joven Fernando Alonso en 2005, al volante del R25, obra de Bob Bell que a pesar de no ganar la mayoría de compromisos de aquel Mundial, tuvo la consistencia suficiente para que el español se convirtiera, en ese momento, en el monarca más joven en la historia de la Fórmula 1.

El motor RS25 fue el último de la era V10 en alcanzar la cima del éxito, además de ser el último con transmisión de seis velocidades°.

Alonso ganó ocho veces y Fisichella hizo una adicional en 2005; sumar en 16 Grandes Premios ayudó a Renault vencer a McLaren por nueve puntos.

Alonso ganó ocho veces y Fisichella hizo una adicional en 2005; sumar en 16 Grandes Premios ayudó a Renault vencer a McLaren por nueve puntos.

El último coche exitoso de Renault en el Gran Circo inauguró, a través del RS26, la época de los V8 con 2.4 litros de capacidad y siete marchas; ambas cuestiones fueron introducidas por la FIA, pero no impidió que el sonido fuera tan espectacular como único, al contener una potencia de más de 800 hp.

El R26 se trató de la continuidad de su predecesor, adaptándose a las características de su unidad de poder (menos exigencia, menos preocupación por la temperatura y más exploración de sus límites) y enfatizando en el cuidado de la aerodinámica.

Con los modelos R25 y R26, Alonso logró subir al podium en 15 Grandes Premios consecutivos, una de las rachas más extensas de la historia.

Con los modelos R25 y R26, Alonso logró subir al podium en 15 Grandes Premios consecutivos, una de las rachas más extensas de la historia.

De nueva cuenta, ni Alonso ni Giancarlo Fisichella se combinaron para cosechar la mayor cantidad de triunfos, pero su fiabilidad volvió a ser la clave para que el asturiano se quedara con el bicampeonato sobre Michael Schumacher, en un inolvidable “mano y mano” que se definió cuando el alemán abandonó en Japón cuando su Ferrari dijo “basta”.

Desde entonces, la historia de Renault tuvo más éxito como proveedor de motores, siendo parte del dominio de Red Bull Racing de 2010 a 2013; en 2011 cedieron los activos de la fábrica de Enstone a Group Lotus, solo para que ésta la devolviera a finales de 2015. A pesar de que han tenido varios problemas en la era V6 turbo, hay confianza en que en el corto y mediano plazo retomen su sitio entre los contendientes, como ha ocurrido durante 40 años.

Como si fuera resultado del destino, el Gran Premio de Gran Bretaña, una de las dos sedes actuales de la fábrica, es testigo de los 40 años de la empresa que hoy dirige Carlos Ghosn en la Máxima Categoría del deporte motor, con miras a recuperar su trascendencia y éxito.

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Sobre El Autor
Eduardo Olmos
Egresado de la Universidad Panamericana Campus Mixcoac. Especialista en deporte motor internacional, principalmente la IndyCar Series. Experiencia en coberturas de eventos de FIA (F1, FE, WEC), IndyCar/Indy 500 y NASCAR. 2017 en su séptimo año completo reporteando sobre el mejor deporte del mundo.